Ingenieros Industriales Ilustres

Cipriano Montesino

Cipriano Montesino fue uno de los tres jóvenes entusiastas que poco tiempo después de la muerte de Fernando VII en 1833 se encaminaron a París como pensionistas de l’Eécole Centrale, en la cual efectivamente se hicieron ingenieros y realmente buenos ingenieros. Sus nombres son: Joaquín Alfonso, Eduardo Rodríguez y Cipriano Montesino, el más joven de los tres y el que más duraría en la trayectoria de ingeniería.

Fue el primer catedrático de Máquinas del Real Instituto Industrial, y en esa función le contrató el marqués de Salamanca, en aquel momento dentro del Gobierno de Narváez, para qué el joven catedrático se ocupará no solo de los raíles, la locomotora y los coches del primer “tren de la fresa” sino que además este se hizo ya con el ancho de vía español, cosa que no había tenido el tren Barcelona Mataró de 1848 del entusiasta José María Roca.

Cipriano fue posiblemente el trabajador más estajanovista de la historia de España y particularmente de sus cometidos como funcionarios. En el primer año de impartición de sus lecciones de Máquinas escribió íntegramente las 1400 páginas que le ocuparon, incluyendo un centenar de ellas con dibujos a mano alzada con una precisión increíble. Las mandó grabar e imprimir para regalar un ejemplar a cada uno de la docena de alumnos de la primera promoción. Y ahí casi se acabó la historia escolar del joven Cipriano, pues al cabo de muy poco tiempo fue nombrado director general de Obras Públicas y fue el primer gran funcionario no solo en España sino en toda Europa que publicó la memoria anual de su departamento.  Qué abandonó cuando el general espartero perdió su condición del gobernante regente. Montesino pasó a ocuparse a partir de ese momento del ferrocarril MZA, que cubrió el Mediterráneo y sus salidas y llegadas a Madrid.

Es espectacular cómo dejó su sello en estaciones como la de Atocha, incluyendo los edificios de sus alrededores con un perfil parisino que no puede negar de dónde vino la influencia artística de un hombre que adoraba París.

Como seña de su capacidad de trabajo aportaremos otro botón: Montesino fue comisionado en el viaje a Suez para valorar la propuesta del cónsul francés Lesseps para abrir allí un canal. Pues bien Montesino, aparte de participar en las discusiones del barco de vuelta a  Europa occidental desde la esquina sureste del Mediterráneo, dejó su reputación específica en un librito que lleva por título en exquisito castellano “Sobre el rompimiento del istmo de Suez”

Francisco de Rojas

Francisco de Rojas Fue el número 1 de la primera promoción de ingenieros industriales del Real Instituto y se da la interesante circunstancia de que en la biblioteca de la escuela está depositado el libro de este alumno, que le fue regalado por el catedrático, como se ha dicho antes.

El disciplinado Montesino fue lo que hoy día llamamos un workaholics, y Francisco de Rojas no le fue a la zaga pues construyó en Valencia la primera fábrica de hielo en España; lo cual puede explicar que el Levante español sea un  ejemplo de la artesanía de los Helados; aunque a Rojas lo que realmente le atraía era la electricidad, y de ahí que fuera el inspirador de todos los primeros pasos dados por los diversos aprendices de eléctricos en nuestro país, y concretamente sería el máximo responsable de la primera central eléctrica española ubicada en la Rambla de canaletas de Barcelona,  que arrancó en 1879 el mismo año en el que Edison registró su importantísimo invento de la bombilla de incandescencia.

Al mismo tiempo que se ocupaba de la electricidad como fenómeno especialmente prometedor para el desarrollo socioeconómico, Rojas fue un polígrafo inagotable que durante varios años, en los días 1 y 15 de cada mes, fue  publicando su famosa revista La Electricidad de la cual también se tienen todos los tomos en la biblioteca de la escuela;y en muchos de ellos se ve la participación de Edison o de Echegaray, Este gran prócer de la ingeniería escribió además cuatro libros de lo que entonces se denominaba electrodinámica industrial, hoy estos fueron las biblias técnicas de cabecera de los no pocos creyentes en electricidad pues en 1900 ya había en España según recogió El Ministerio de fomento más de 1000 fábricas de luz como entonces llamaron las centrales de producción de energía eléctrica.

José Morillo Farfán

Morillo pertenece ya al siglo 20 y entonces se plantean unas cuestiones inquietantes en el ámbito de la electricidad como es la necesidad de una red eléctrica de alta tensión que recorra todo el estado pues de lo contrario no habría manera de llevar la electricidad hasta los últimos rincones. Morillo aparte de dedicarse con mucho afán a la escuela de industriales de la que fue director durante varios años, fue también un escritor inagotable de temas eléctricos y en ese sentido siguió la estela de Francisco de Rojas. Los libros de Morillo fueron esenciales cuando en 1919 se hace la primera reunión nacional para plantear el tema antedicho de la red de alta tensión, en lo cual participaron catedráticos de las escuelas del país, más no pocos ingenieros de campo que ya trabajaban incesantemente en mejorar las condiciones eléctricas del país, y sin olvidar al padre Pérez del Pulgar del ICAI, cuya fama trascendió las fronteras. Entró a menudo en conversaciones con técnicos belgas, en especial de Lovaina, con objeto y trasladar a España las invenciones que se iban dando por Europa en los locos años 20. Morillo tenía poco de alocado. La escuela y la ingeniería le deben precisamente su raciocinio, que lo manifestó de manera muy personal cuando su tomo avanzado de Electrodinámica lo remató con las ecuaciones de Maxwell que Morillo consideró la mejor muestra del intelecto humano. Efectivamente Maxwell predijo la radiación electromagnética que hoy día es nuestro sexto sentido; y Morillo ya estaba atento a él.

Manuel Soto Redondo

Soto Redondo es el ejemplo de ingeniero todoterreno y polivalente, capaz de movilizar al mercado a base de entrar personalmente en él, y de entrar también en terrenos no típicos de la ingeniería industrial, sino de otros afines pero específicos como la naval, y en todo ello dejar huella. Soto se caracteriza también por su capacidad de asociarse con personas pudientes y eficaces, como el conde de Romanones o el famoso banquero balear don Juan March. Curiosamente coincidió con Luis Figueroa hijo del citado conde, en la carrera, y posteriormente tuvieron una empresa conjunta  “Carbones Soto y Figueroa”. Cuenta una leyenda urbana que en 1917 durante la huelga general revolucionaria, no había manera de que el carbón de Asturias llegara aMadrid, por lo cual una noche Manuel Soto, entonces treintañero, prácticamente solo, tomó el mando de la locomotora y de un tirón, en una noche gélida y desértica, se presentó en Madrid. Más tarde fue el ingeniero fundamental de las inversiones de la Banca March tales como la Transmediterránea o la Unión naval de Levante y lo que hizo por esta última tuvo tanta importancia social y económica, que no es de extrañar que una calle cercana al Grao de Valencia lleve su nombre.

Jose Antonio de Artigas  y Sanz

Artigas, catedrático de Estadística de la Escuela, fue personaje de gran presencia en la corte de Alfonso XIII y fue también durante mucho tiempo representante español en la Oficina de Pesas y Medidas de París, dónde se significó sobre todo por la propuesta de la Candela como unidad de iluminación. Artigas tuvo además mucha importancia en el mundo del vidrio, como industrial y comercial; y por otra parte mantuvo siempre una preocupación internacional por mejorar la formación de algunos ingenieros españoles, con objeto de hacer más fácil la incorporación de las nuevas tecnologías a los sistemas productivos. Dejó además cierto número de artículos de reflexión metodología, y  constituyó una fundación con su nombre. Una fundación de estimulación por premios.

José Mª de Oriol y Urquijo

José Mª de Oriol es un ejemplo clásico en el mundo español de la electricidad y también de la ingeniería mecánica, sobre todo por su decisión de crear una compañía como Talgo, para poner en valor las ideas novedosas del ingeniero Goicoechea. Por tradición familiar es  fundamental hablar de Hidroeléctrica Española, una de las compañías clásicas de la generación de electricidad, que se ocupó de manera especial de la línea Tajo-Júcar. De esa compañía fue signo distintivo la preocupación notable por la formación de los ingenieros; y así mismo la atención continuada a los temas de salud y seguridad laboral, en  lo que fue un importante referente. Su  gran personalidad fue decisiva el año 1944 cuando hubo que realizar una modificación importante en el sector eléctrico, por la pertinaz sequía que llevaba asolando España durante tres años. José María de Oriol fue fundamental en la constitución de Unesa y marcó líneas de compromiso con todas las tecnologías que podrían pasar a formar parte del parque eléctrico, incluida la nuclear, dónde fue un gurú organizativo de gran utilidad para todo el sistema

Eugenio Andrés Puente

A menudo se usa la expresión de un antes y un después, para significar el hondo cambio que ha habido en una institución, en una población, o un país ,como consecuencia de algo que haya pasado O esté sucediendo. Este algo puede ser de carácter personal o puede afectar o influir en el inconsciente colectivo que domina a una colectividad humana en un momento dado.

La escuela de Industriales de la Castellana, que puede considerarse heredera del Real instituto industrial que puso en marcha el llamado gobierno largo de Narváez a mitad del siglo XIX, es una institución en la que cabe distinguir un antes y un después; y esa distinción se basa en la incorporación a la escuela como catedrático de Electrónica de uno de sus más brillantes estudiantes que había tenido en las aulas en el pasado, y que por decisión propia y por ambición en su vocación, había marchado a Alemania a hacer la tesis doctoral en ingeniería electrónica en una institución de tanto prestigio como Braunschweig.

Y la persona de la que estamos hablando es Eugenio Andrés Puente, que si por un lado era el guardián del tesoro del rigor en nuestra institución, como personalidad de la Escuela era el mejor garante de que a la postre, triunfaría el calor humano.

A Puente le correspondió dirigir la Escuela en unos momentos difíciles, cuando sin saberlo se estaba gestando ya la transición democrática; pero lo que más le califica es el trabajo interior, la puesta al día de una estructura docente que dejara de formar ingenieros funcionarios, y formara ingenieros de ingenio y taller, con un know how de primera y una responsabilidad técnica que no admitía segundo.   

Como director evitó la exacerbación de enfrentamientos, pidiendo paciencia a unos y magnanimidad a otros; y como catedrático extendió los laboratorios de Electrónica por un lado, y de Automática por otro. Y en esa doble faceta logró aciertos no sólo en Madrid, sino allí donde sus aventajados discípulos recalaron: Javier Aracil en Sevilla, Pedro de Miguel en Canarias, y Pedro Albertos en Valencia,

Eduardo Montes Pérez del Real

No es habitual hoy día recurrir a las tragedias griegas clásicas para calificar personalidades humanas y temperamentos, ni tampoco para explicar historias que parecen cinceladas por un hado imbatible. Pero si hay alguien en la modernidad de la ingeniería de los siglos 20 y 21 en nuestro país, que podría merecer unos discursos de Esquilo, ese es nuestro ingeniero aquí señalado, Eduardo Montes, persona que sí parece haber tenido desde su creación un destino como el de los héroes de las tragedias griegas; y ese destino que le cayó ha sido bíblico, y se llama “trabajar”.

Se podrá argüir contra el uso de una calificación bíblica, que nos afecta a todos, para resaltar las peculiaridades de una persona, pero seamos sinceros: en este mundo donde el trabajo es una maldición bíblica , hay que ganarse el pan con el sudor de la frente, y reconozcamos que tener un imperativo categórico radicado en el trabajo no es algo común sino al revés casi desconocido. Trabajamos porque no nos queda otro remedio. Es un hado de castigo. No un hado de personalidad, como es este caso..

Si se cuentan las idas y venidas de Eduardo Montes desde su adolescencia, tenis y natación incluidas, y afición por el fútbol desmedida, u no se encuentra con una persona siempre está dispuesta a anteponer la llamada del trabajo. Podría haber optado por los resultados placenteros de una vida dedicada a la investigación, desde una buena formación y con una buena infraestructura en la que trabajar. Más un caldo de cultivo donde encontró a la novia que lo sería de por vida, Rita.

De hecho, Eduardo Montes abandonó la escuela cuando se preparaba para el ejercicio docente y no lo hizo para buscar sendas más sencillas, sino mayor compromiso de trabajo: satisfacer una vocación de organizar y responsabilizarse que le llevó al comité de dirección de Siemens mundial pasando varios años en Alemania después de haber sido presidente de Siemens España. su currículum antes de llegar a su escenario bávaro

Empieza su carrera profesional en Siemens en 1975 donde trabajó como Ingeniero de diseño y proceso hasta 1981. En esta época participa en el desarrollo de distintos circuitos electrónicos y sistema de automatización, como por ejemplo la Central Nuclear de Trillo. 

De 1981-1985 trabaja de PA Technology en Cambridge (UK), compañía dedicada a diseñar sistemas electrónicos .

A la vuelta a España participa en la creación de PA Technology España, en la que ocupa el puesto de Presidente y CEO. 

En 1986 comienza en Alcatel como director de Marketing de nuevos productos, y coincide con que España se hace cargo por primera vez de la Presidencia de un programa europeo, el programa Eureka, lo cual le lleva a ser nombrado Director General Adjunto del CDTI (Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial). 

En 1988 vuelve a Alcatel como Director General de Electrónica Industrial y miembro del Comité de Dirección. 

En 1988 vuelve a Alcatel como Director General de Electrónica Industrial y miembro del Comité de Dirección. Durante este periodo es de destacar su participación en la creación de Isofoton, Desde 1993 ocupó el puesto de Presidente de Alstom España, empresa líder en ese momento del mercado español de trenes de alta velocidad, creando la mayor fábrica ferroviaria de España. En 1995 vuelve a Siemens S.A., ocupando sucesivamente los siguientes puestos: Vicepresidente y Consejero Delegado, Presidente Ejecutivo del Grupo Siemens en España, Presidente de la región suroeste de Europa. El grupo Siemens en España contaba con 7.000 empleados y disponía de todas las ramas de actividad de la matriz, así como de 5 fábricas. Durante esa época, Siemens S.A., la principal compañía del grupo pasa de una facturación de 700 millones de euros hasta 3.000 millones de euros en 2006. Además, es nombrada 2 veces la mejor filial de Siemens AG en el mundo. De ese periodo es destacable la venta y ejecución del AVE Madrid-Barcelona. En 2006, se le nombra Vicepresidente y miembro del Comité Ejecutivo de Siemens AG, y Presidente de la División de Telecomunicaciones con residencia en Munich, sede de Siemens AG. Siemens AG, facturaba entonces 100.000 millones de euros y contaba con más de 500.000 personas en 1963 países y la propia División de telecomunicaciones con más de 75.000 personas en más de 80 países A la vuelta a España es nombrado Presidente de FerroAtlántica del Grupo Villar, empresa líder en la fabricación de Ferreoaleaciones y Silicio Metal. En esta compañía el proyecto de innovación fundamental era el desarrollo de células solares, basadas en silicio metal, proceso mucho más eficiente en costes que el de producción química tradicional de obleas y células solares.

Desde diciembre de 2010 hasta diciembre de 2017 ocupa la Presidencia de UNESA. Una de las misiones fundamentales en ese periodo, consistió en la contribución a la racionalización del Sector de energías renovables y su inserción en el Mercado de la energía Eléctrica.

 En la actualidad es Presidente Ejecutivo de Grupo Sgel, compañía líder en el ámbito de la distribución de prensa y libros así como en Logística Electrónica. El grupo factura 350 millones de euros con 900 personas. Además, también es Presidente Ejecutivo de Grupo Wamos, tercer grupo integrado de turismo español que cuenta con las Agencias de Viajes Nautalia en España y Top Atlántico y Geostar en Portugal, en total más de trescientas, también cuenta con tour operadores y líneas aéreas con 14 aviones. El grupo factura más de 1.300 millones de euros con más de 3.000 personas.

Pero el interés de Eduardo Montes no se limita al mundo empresarial, sino que incluye una serie de actividades filantrópicas que dicen mucho de su humanismo, especialmente en las universidades y en la pintura, con una admiración especial por Anglada Camarasa, una de las personalidades más afamadas de la transición pictórica española del XIX al XX.

Entre esas actividades esté la presidencia  del Consejo Asesor de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, y  miembro del Patronato de la  Fundación F2i2.

En marzo de 2001 fue nombrado “Ingeniero del Año” por el Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid. En noviembre de 2005 recibió el premio concedido por Actualidad Económica y la consultora AT Kearney al “Mejor Gestor del Año 2005” de Empresas Industriales y de Servicios. En junio de 2006 EL Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid le hizo entrega de la mención honorífica al Ingeniero Industrial del Año. En junio de 2007 se le concede la Cruz de Caballero de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania.

Blanca Losada Martín

Ante la personalidad de esta mujer española, que al mismo tiempo podría ser ciudadana del mundo, cabe comenzar con un escueto CV para dejar sentadas ciertas cosas, para luego, inevitablemente, profundizar en su faceta personal, tan atractiva como la profesional.

Ingeniera Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, ha desarrollado una amplia trayectoria en el sector energético, industrial y tecnológico, donde, entre otras responsabilidades, ha sido consejera delegada de Gas Natural Fenosa Engineering y presidenta ejecutiva de Unión Fenosa Distribución, además de ejercer como consejera en diversas compañías e instituciones del sector energético y tecnológico, a nivel nacional e internacional. Actualmente es presidenta de Fortia Energía, compañía energética de referencia del sector industrial, que gestiona el suministro a grandes corporaciones en sectores clave de la economía, como la industria química, metalúrgica, cementera o siderúrgica. Asimismo, es vicepresidenta del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Madrid y miembro del Supervisory Board de InnoEnergy. Pertenece al patronato de la Fundación para el Fomento de la Innovación Industrial.

Pero Blanca es esencialmente una mujer de familia, y en gran medida podría decirse que en ella han pesado tanto los genes, como el derredor cultural que la envolvió. Si a menudo nos planteamos qué tiene más peso en la forja de una persona, el ADN que  lleva desde su concepción o el entorno cultural en que se educa, en el caso de Blanca no cabe ni plantearse la pregunta: las dos cosas están fundidas en una.

La propia Blanca explica que la vida la sorprendió en Madrid, un martes, primero de agosto de 1967, lo cual resultó inevitable para una personalidad tan marcadamente Leo como la suya.

 Blanca creció en el seno de una de tantas familias de clase media que, con su esfuerzo, han hecho posible el milagro de la transformación económica y el bienestar en nuestro país. Su padre, ingeniero de Caminos, catedrático de universidad y exitoso directivo del sector ferroviario, falleció por una violenta enfermedad, mucho antes de lo que auguraban las estadísticas oficiales de esperanza de vida. Su madre, licenciada en Ciencias Físicas y funcionaria de la administración municipal, fue siempre aportando su claridad de juicio, su sensatez, su sensibilidad y su cariño.

En el otoño de 1985, ingresó en la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, armada de una profunda curiosidad científica y técnica, y de una marcada, (y un punto ingenua), afición por las matemáticas y la física cuántica.

Aquel intenso y esforzado sprint de seis años de carrera me proporcionó un flamante título de Ingeniero Industrial, obtenido como número uno de la 135ª promoción, y añadió a mi carácter una apreciable resiliencia, flexibilidad, amplitud de miras y, sobre todo, una considerable capacidad de superación, adaptación e integración.

Su paso por la Escuela no fue sólo cuestión de Dirac y Schroedinger, sino que en ella encontró un buen número de amigos, y además, a su marido, también ingeniero Industrial y ejecutivo de una importante multinacional tecnológica. Blanca comenta a menudo que su más importante empresa son su marido y sus tres hijas.

 En 1991 se incorporó al mundo de la empresa, en la que entonces era la tercera compañía del país en un sector eléctrico siempre complejo y apasionante, Unión Eléctrica Fenosa S.A. Sus primeros pasos tuvieron lugar dentro de la Dirección General de Generación y Transporte, como ingeniero de mantenimiento en la unidad responsable de la conservación de las infraestructuras de alta tensión de la compañía, donde tuvo la fortuna de aprender a “pisar el terreno.”

A partir de ahí, Blanca se comió, serenamente, el mundo empresarial, como de estudiante se había comido los pupitres de la Escuela, sin que sus dentelladas intelectuales rompieran ninguna mesa. Pero la seguridad en sí misma, que dejaba entrever sin la más mínima jactancia, impresionaba hondamente a sus profesores.

Como ejemplo de peldaño en su carrera ascendente, en enero de 2015, Gas Natural Fenosa le encomendó la Dirección de Ingeniería e Innovación Tecnológica, en virtud de la cual desempeñó  el cargo de Consejera Delegada de Gas Natural Fenosa Engineering S.L. y de Chief Technology Officer de toda la corporación.

Su derrotero hasta la presidencia de Fortia Energía que ahora desempeña, daría para muchas sesiones del más exigente MBA.

Su carrera profesional, que ella considera indisociable de su trayectoria vital, dice que le ha proporcionado altibajos y claroscuros, momentos difíciles, (muy difíciles…), y otros de gran satisfacción, por el reconocimiento que implicaron. En este sentido, afirma sentirse especialmente satisfecha y feliz por haber recibido la distinción de Directiva del Año (2016) otorgada por la  Asociación Española de Mujeres Empresarias, (ASEME).

Y por rematar su semblanza, una frase escrita por ella: “¡No puedo hacer mejor balance de mi paso por aquel antiguo edificio del Paseo de la Castellana!”

Judith García Galiana

La simpatía no cuenta en el currículum. Es raro que una persona quiera hacer demostración de esa cualidad cuando anda a la búsqueda del primer, del segundo o del tercer puesto de trabajo.

Hay nuevas técnicas con las que los head-hunter ahondan en las empatías, pero siempre empleada como una herramienta que se utiliza para enraizarse más en las cuestiones objetivas del currículum. Y no es que la simpatía sea una cuestión exclusivamente subjetiva,  pero está claro que no ofrece las peculiaridades de rigor que sí que se pueden ver en el coeficiente  intelectual o en cualquiera de las cuestiones psicotécnicas a las que son sometidos los que invocan un puesto de trabajo con un currículum.

Pues bien, la persona que nos acoge en esta demostración de que la simpatía no es incompatible con la objetividad ni con el éxito empresarial, es una ingeniero industrial de estelares cualidades por su capacidad intelectual y técnica; a lo que añade notas personales de diplomacia y de afinamiento de diálogo. Ello le ha hecho acreedora de una larga y fructífera carrera en una empresa multinacional, comenzando en una fábrica en el corredor del Henares y acabando de vicepresidenta mundial de dicha empresa, en Minnesota.

Es consultora de negocios y recientemente jubilada desde la famosa multinacional 3M, de la que fue vicepresidenta sénior de los centros de servicios globales de dicha compañía. Comenzó su carrera como ingeniera de procesos, y cuenta con más de 30 años de experiencia en puestos de liderazgo en la citada compañía incluyendo la vicepresidencia global de 2 divisiones comerciales, con más de 2000 millones de dólares de cifra de negocio. Fue líder global para la gestión del cambio en 3M.  Judith es ingeniero industrial por la escuela de Madrid (UPM) y tiene un MBA por el Instituto de estudios superiores de la empresa (IESE). Originaria de Madrid ,ha vivido en Milán, Bruselas, Estambul, y Londres, y hace 16 años se trasladó St. Paul,  Minnesota y tiene doble nacionalidad española y estadounidense

Y llegado a este punto y llegada a su jubilación parcial, Judith ha vuelto a su alma mater de la Castellana para encontrarse con que se le admira tanto por su currículum como por su simpatía. Esto puede parecer inapropiado para la frialdad con la que se han de juzgar los méritos académicos y técnicos, creemos que todo aquel que trabaje bona fide en la identificación de personas que pueden resolver los problemas del mundo, estará de acuerdo en que la simpatía es sin embargo una de las mejores herramientas para llegar a la meta de paz y felicidad que tenemos los seres humanos; y no se entiende muy bien por qué la paz y la felicidad se tienen que quitar del currículum. De hecho, su curriculum contiene que su marido es un flechazo de antaño, también ingeniero industrial.

Desde luego, la Escuela de Ingenieros Industriales tiene un ejemplo (en realidad, varios) de que simpatía y laboriosidad pueden ir de la mano. No solo no se contradicen, sino que se complementan.

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